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jueves, 4 de octubre de 2012

Reacciones emocionales: fase de vuelta a casa

Esta es una etapa de transición, pues los niños pasan largos periodos en casa, tienen más contacto con el mundo exterior pero aún no regresan a  su rutina normal dada su situación física.

Si regresan además a la escuela, tienden a presentarse tendencias de aislamiento por inseguridad o vulnerabilidad o puede aparecer una falta de iniciativa y un menor nivel de actividad.

La fobia a la escuela también es bastante común, esto depende de su relación con sus compañeros antes del cambio de vida, si las experiencias fueron gratas y positivas las conductas fóbicas no se presentarán.

Esta transición será más fluida en la medida del acompañamiento en las fases anteriores, destaco nuevamente la importancia de que el niño siga sintiéndose él mismo en todas las fases y que la fortaleza la brindan la familia, amigos y en especial, los voluntarios que son aliados en este proceso.

Iser Rabinovich 

Fuente: AECC

miércoles, 3 de octubre de 2012

Reacciones emocionales: fase de tratamiento


Cuando comienza el tratamiento, tanto los padres como el niño ya están más integrados  al entorno hospitalario, por lo tanto el estado de ánimo es más positivo, además la posibilidad del tratamiento brinda un aire esperanzador. Las reacciones emocionales serán conforme al tratamiento oncológico:

Quimioterapia: la estabilidad emocional se ve afectada principalmente por la caída del cabello (alopecia) y la neutropenia (anemia, hemorragias o disminución de defensas). La primera presenta lleva a evitación social o retraimiento, en cambio la segunda es necesario aislar al paciente, más de lo que ya está.

Radioterapia: genera ansiedad y soledad, pues el niño permanece aislado, esto incrementa las fantasías de dolor y el miedo a lo desconocido.

Cirugía: el desconocimiento del proceso y la extrañeza del medio así como la separación de sus padres provocan ansiedad. Cuando se trata de amputación parcial o total de un órgano exterior afecta la autoestima del niño, pues su imagen corporal se altera.

Trasplante de médula: las condiciones de aislamiento son más rigurosas, por lo tanto el impacto es mayor.
Como mencioné al inicio, esta fase se inicia con una actitud más positiva, es vital mantener la esperanza y el apoyo para que el tratamiento no cause una recaída emocional.

Fuente: AECC

martes, 2 de octubre de 2012

Reacciones emocionales: fase diagnóstica


Retomando las reacciones emocionales, pasaremos a la fase diagnóstica, este proceso resulta muy difícil para los padres y para el niño, es cuando más orientación y apoyo necesitan.

Aunque los niños están conscientes de la enfermos e incluso perciben la gravedad de la misma, por lo general no se les informa sobre el diagnóstico como tal. Evidentemente esto depende de la madurez así como de la actitud de los padres.

Los niños hasta los 5 años se preocupan más por la separación de sus padres, el abandona y la soledad, en especial entre los 4 y los 5 años le temen al daño físico. Entre los 6 y los 9 comprender mejor la gravedad al relacionar los síntomas, tratamientos y consecuencias, pueden llegar a culparse de su enfermedad, sentir ansiedad, ira o tristeza y desarrollar conductas regresivas.

Los preadolescentes y adolescentes entienden perfectamente el diagnóstico y tratamiento, su mayor impacto es en cuanto a la separación y por la amenaza a su integridad física, su independencia, apariencia e imagen corporal, aceptación por sus compañeros, la sexualidad y los planes futuros.  Si no reciben el apoyo adecuado esto puede afectar su autoestima.

En esta fase son muy perceptivos y se mantienen al pendiente del control emocional y las señas de esperanza de quienes los rodean, su fortaleza para aceptar los cambios está en su familia y en los voluntarios. En especial necesitan ser tratados con normalidad, seguir siendo ellos mismos.

Sitio: AECC

lunes, 1 de octubre de 2012

Reacciones emocionales: fase previa al diagnóstico


Como he mencionado en posts anteriores, el diagnóstico de cáncer conlleva cierto impacto emocional tanto para el niño como para la familia. Las implicaciones son distintas según la fase en que se encuentre, iniciaré compartiendo las reacciones emocionales en la fase previa al diagnóstico: la hospitalización.

Esta fase es de las más bruscas para el niño, pues es el primer paso del cambio en su rutina, primero pierde contacto con su entorno habitual, con la escuela, amigos, etc., incluso debe separarse de su hogar, hermanos y del resto de la familia. El niño llega al hospital sin explicación previa y le cuesta trabajo comprender la necesidad de esta situación, para él es un lugar extraño, rodeado de personal desconocido. En esta fase comienzan los procedimientos dolorosos y las intervenciones quirúrgicas.

Es probable que el niño tenga dificultades para adaptarse al entorno hospitalario, que altere su sueño y alimentación, se aísle y sienta miedo y ansiedad.

Es importante que nos informemos de estas implicaciones, y tengamos la mayor información posible ya que esto da control y poder, el conocimiento nos brinda la oportunidad de poder tomar mejores decisiones como paciente, familiar, amistad, sociedad, etc.

Fuente: AECC